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viernes, 26 de junio de 2015

J. Marvin Herndon, el geofísico chemtrailista

 J. Marvin Herndon
Recientemente ANECIL está distribuyendo un artículo titulado "El envenenamiento de la Humanidad y la Tierra por aluminio mediante geoingeniería clandestina" de un geofísico y químico nuclear llamado J. Marvin Herndon (https://en.wikipedia.org/wiki/J._Marvin_Herndon) en el que presuntamente demuestra que actualmente se está aplicando geoingeniería clandestina con cenizas volantes de carbón, y que esto lleva perpetrándose al menos desde principios de siglo. Como veremos, el artículo no solo no demuestra nada de esto sino que dista mucho de ser científico, algo que contrasta fuertemente con la competencia científica de este señor.
http://www.currentscience.ac.in/Volumes/108/12/2173.pdf

Estas son dos de las afirmaciones centrales del artículo: “Globally, for the past decade or more, with dramatically increasing intensity, our planet is being deliberately and clandestinely exposed to a non-natural substance which releases toxic mobile aluminum into the environment” y la otra, más irrelevante (porque precisamente es lo que tiene que demostrar): “There is much information and evidence on the Internet and in books that clandestine geoengineering activities have been taking place for years, perhaps going back to at least as early as the beginning of the 21st century.” 

Herndon, a pesar de ser científico, considera que esto constituye evidencia: “I have lived in the same house since 1977 and viewed the same area of the sky nearly every day. After the morning marine layer burns off, the sky in San Diego, California, USA, has been often cloudless; rain is infrequent here. The air is warm and dry, not at all conducive for the formation of ice crystals from high-altitude jet aircraft exhaust. Since the spring of 2014, I observed that the common occurrence of toxic geoengineering trails in the lower atmosphere (troposphere), which mixes with the air we breathe, was increasing in frequency”

Pero obviamente es una interpretación sesgada: que el aire sea seco y cálido en la región no implica nada con respecto a las condiciones atmosféricas en la troposfera superior. Que en 1977 no viera estelas y hoy sí se explica por el hecho de que desde entonces hasta ahora se ha quintuplicado (o más) el tráfico aéreo, lo que además de aumentar la probabilidad de formación de estelas, implica la apertura de aerovías en niveles superiores donde la formación de estelas es prácticamente segura de forma constante. De igual modo este señor omite el importante dato de la introducción de motores de alto índice de derivación a mediados o finales de los 90. Vamos, que esta evidencia no es científica sino que se apoya en un sesgo de percepción e información.

El autor adjunta fotos idénticas a las de cirrostratos ya sean naturales o inducidos por la aviación, y de estelas de condensación. Su argumentación de que se trata de “fumigaciones químicas” es gratuita e indocumentada. De hecho el aspecto de estos cielos es plenamente coherente con las razones argüidas en el párrafo anterior. De hecho tengo aquí mismo un libro de 1981 (edición original, bien anterior al surgimiento de esta tontería de la conspiración) llamado A Field Guide To The Atmosphere, de Schaefer y Day (págs. 132, 134, 137-39, 150-51, 214) donde no sólo vemos fotos similares a las que adjunta Marvin Herndon, sino que además explica el mismo fenómeno que Herndon adjudica a una conspiración desde una perspectiva científica, como la consecuencia natural de la interacción entre la combustión de hidrocarburos y la atmósfera en la troposfera superior. ¡Año 1981! Y no olvidemos que el campo pericial de Herndon no es la atmosferología y que miles de físicos atmosféricos contradicen, en su campo de disciplina, las afirmaciones arbitrarias (en cuanto a no acompañadas por evidencia científica alguna) de Herndon. No sólo eso, ningún físico atmosférico suscribe estas ideas conspiranoicas.

Otra de sus evidencias es: “By November 2014, the spraying from tanker-jet aircraft had become a near-daily occurrence, sometimes to the extent of causing the otherwise blue sky to be completely overcast with artificial clouds” que está igualmente gestada a partir de una interpretación apócrifa e iletrada de fenómenos perfectamente coherentes con la ciencia de estelas.

Llama poderosamente la atención la figura 6 del artículo de Herndon. Consiste en una gráfica que presuntamente representa la oscilación del índice de estroncio y bario entre el agua de lluvia “postgeoingeniería” y el lixiviado de cenizas aéreas de carbón. Si tomamos el patrón que forman los puntos negros, observamos que son una imagen especular exacta en el eje de abcisas (horizontal) (Sr/Ba en agua de lluvia) de los puntos blancos (Sr/Ba en lixiviado). Esto es imposible y sólo se explica por el hecho de que esta gráfica está manipulada.
Respecto a la gráfica leemos en el texto: 

“The range of Sr/Ba values for the rainwater and coal fly ash leachate is virtually indistinguishable, even though the rainwater samples were collected at different times, in different locations, under different degrees of toxic aerosol emplacement, and coal fly ash samples varied by location and composition”  lo cual acentúa la sorprendente coincidencia en los patrones de mediciones, que se corresponden al milímetro con sólo voltear verticalmente los puntos negros y superponerlos a los blancos.

Ni siquiera para las mediciones presuntamente hechas en Alemania de la concentración de diversos elementos que cita en la pág. 3 usa una referencia científica, sino una página web chemtrailista http://www.cielvoile.fr/article-concentrations-de-metaux-lourdsdans-l-eau-de-pluie-en-allemagne-118778899.html que para más inri es “HAARPtard” (esto es jerga interna. Si alguien no sabe qué significa puede consultarme en los comentarios).

Este Herndon parece increíblemente incompetente a la hora de valorar datos, incluso de dudosa procedencia, como los que cita. Dice, por ejemplo, que en la mayoría de muestras alemanas de agua de lluvia se encontró una concentración media de, atención, 17.68 µg/L (microgramos por litro). Quizá esto no les diga mucho a la mayoría de lectores, pero partamos del dato de que 1000µg/L es lo que se conoce como 1 p.p.m., o sea, una parte por millón. En estos términos, Herndon considera sospechoso que el metal más abundante de la corteza terrestre, presente en el polvo atmosférico, pueda presentarse en una concentración de 0,01768 p.p.m. en el agua de lluvia, cuando, por ejemplo, mediciones ordinarias hechas en 1967 en Ontario, Canadá, arrojaban valores de 0,80 p.p.m., lo cual está aun por debajo de 1 p.p.m. (A Preliminary Study of the Composition of Precipitation in S.E. Ontario, Canadian Journal of Earth Sciences, vol. 4, issue 6, pp. 1151-1160)



Herndon cita otro caso: “Rainwater evaporation concentrates the aluminum content. In one lined pond fed by rainwater and well water with undetectable aluminum content, the aluminum concentration of the pond water was found to be 375,000 µg/l” y lo referencia remitiéndonos a la web de Dane Wigington http://www.geoengineeringwatch.org/ Ahora ponte a comprobar la fiabilidad de este dato. Desde luego, si el artículo pretende ser científico, deja mucho que desear no sólo en los contenidos sino en los aspectos formales (no se puede usar como evidencia un dato sin referencia concreta, remitiendo a los lectores a una web sin más). En cualquier caso, como veremos a continuación, Herndon sólo consigue demostrar su ingenuidad. Este dato (375,000 µg de aluminio por litro en el agua de un estanque) es sin duda la lectura que usan en el documental “What in the world are they spraying”, the M. J. Murphy. En el documental se nos muestra el resultado de un análisis presuntamente efectuado con muestras del agua de un estanque, que es exactamente el que cita Herndon: 375,000 µg/l de Al. Y no, no es coincidencia, porque Herndon cita como fuente Geoengineering Watch, una de las plataformas de promoción del documental de Murphy. Y resulta que si nos vamos al documental, al minuto 30:01 https://www.youtube.com/watch?v=_iaVdAUhsrE&feature=youtu.be&t=30m1s, vemos en la parte superior del informe del análisis que la matriz de la muestra consiste en lodo (sludge) y no en agua. Aquí dejo una captura de pantalla del análisis mostrado en la película:


Resulta inevitable preguntarse entonces si 375,000 µg/l de Al en el lodo es una concentración normal o desorbitada. Si cambiamos de unidades tenemos 375mg/Kg, es decir, una concentración de 0,0375%. Teniendo en cuenta que un valor medio natural de concentración de aluminio en suelo oscila entre el 0,7% y el 10%, este valor resulta particularmente MUY bajo. No dejemos de advertir que el Al representa un 8% de la corteza terrestre. En este artículo http://pubs.usgs.gov/pp/1270/pdf/PP1270_508.pdf sobre la concentración de diversos elementos en los suelos de EEUU (el estanque del que se extraen las muestras que cita Herndon está en EEUU) vemos que la concentración media de Al en suelo es de 72,000 p.p.m, es decir, 72,000,000µg/l, lo que son 192 veces más aluminio que el encontrado en el lodo (que NO agua) de ese estanque. La única explicación para que un científico competente en su campo sea tan descuidado con la valoración de información en una disciplina científica diferente (pero en el fondo no tan alejada) son los sesgos. Aquí cae en la trampa de Murphy y Wigington y obvia el dato de que el análisis se refiere explícitamente al lodo y no al agua del estanque, arrojando un valor incluso muy bajo, lo que se puede explicar por el hecho de que el estanque fue construido recientemente.

La última página comienza con una afirmación conspiranoica en la que establece como hecho que estas lecturas se deben indudablemente a geoingeniería sin aportar mayores evidencias. Pero como hemos visto, ni siquiera estos datos están correctamente interpretados y no implican concentraciones anormales de estos elementos. Tampoco plantea una crítica científica a los centenares de artículos sobre estelas de condensación que abarcan más de medio siglo de ciencia atmosférica sobre el tema.
Por lo que a nosotros respecta, el caso de Herndon no es diferente del de un neurocirujano que crea que se puede curar el cáncer con bicarbonato y limón.

1 comentario:

  1. Supongo que lo verías en su momento, pero por si acaso: http://www.mdpi.com/1660-4601/12/9/10941

    Retracted, la revista retiró el artículo por los motivos que tú mencionabas.

    Un saludo!

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