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sábado, 20 de junio de 2015

ANECIL mete de nuevo la pata: no hay paradoja entre el aumento de la superficie de hielo antártico y el calentamiento global.

Por si a alguien le quedaban dudas de que ser chemtrailista implica ser negacionista del cambio climático antropogénico y por lo tanto servir con su discurso a los intereses del lobby del petróleo, aquí tenemos a esta "asociación" de iletrados de vuelta a la carga con sus sesgos de campeonato, para venir a decir que la tierra se está enfriando y que negar esto responde a los intereses de los "manipuladores del clima". Para ello citan una serie de artículos:

El primero no dice que no se esté produciendo calentamiento ni aumento del nivel del mar, sino sencillamente que el exceso de calor calculado en los modelos no parece provenir de su acumulación en la profundidad del océano, y que el muestreo realizado en los océanos del hemisferio sur es pobre y por lo tanto se estima que se está subestimando el calentamiento. Es decir, el artículo suscribe el calentamiento... o al menos no lo niega.

El segundo viene a decir que puesto que se han registrado máximos históricos en la extensión del hielo antártico, entonces el calentamiento no se está produciendo. En realidad el articulista, y por extensión los responsables de la asociación de iletrados a la que me refería, ignoran que el que aumente la extensión del hielo marino es coherente con diversas fases de un calentamiento global. Desde una perspectiva apócrifa resulta contraintuitivo que si hay calentamiento se aprecie un aumento en la superficie del hielo antártico, pero ¿qué nos dicen los científicos de esto? Pues con todo lujo de detalle (mucho más detalle que cualquiera de los articulillos referidos por esta asociación de iletrados) vemos que existen varios factores que explican el aumento de la superficie de hielo en un océano que aumenta su temperatura 0,17°C por año

  1. El enfriamiento de la estratosfera en la región antártica por el aumento del agujero de la capa de ozono lo que aumenta la fuerza de los vientos ciclónicos que circunvalan el continente antártico.
  2. Cambios en la circulación oceánica: el océano antártico consiste en una capa de agua fría próxima a la superficie y una capa de agua más cálida debajo de esta. El agua más cálida asciende a la superficie derritiendo el hielo marino. Sin embargo conforme aumenta la temperatura del aire, también aumentan las precipitaciones de lluvia y nieve, lo cual enfría las aguas superficiales, produciendo una capa superficial menos densa que la la capa inferior más salada y cálida. Las capas así se vuelven más estratificadas (por la diferencia de densidad) y con menor mezcla entre ellas, por lo que menos calor es transportado hacia la superficie desde las capas inferiores, provocando una reducción en el derretimiento del hielo marino.

Existe un estudio científico de JINLUN ZHANG (2007) que explica con todo detalle cómo puede aumentar el hielo marino en un entorno de condiciones de calentamiento del océano y la atmósfera.
Por supuesto esto es un fenómeno de transición que, localmente y desde una perspectiva poco informada, se interpreta intuitivamente como "enfriamiento". No obstante queda demostrado que el aumento del hielo marino no se debe al enfriamiento sino al calentamiento, por muy contraintuitiva que pueda parecer la idea. El hielo marino no aumentará ad aeternum en un entorno de calentamiento, sino que habrá un punto en el que este feedback positivo se invierta, es decir, en el momento en el que la T del océano y la atmósfera sea tan alta que el contrapeso de la distribución térmica de la circulación oceánica no permitan el crecimiento invernal del hielo marino y comience el declive.

El tercer artículo con que ANECIL apuntala sus ideas es este del Whasington Post que explícitamente dice que "The overwhelming evidence is that the Southern Ocean is warming" (La evidencia arrolladora es que el Océano Antártico se está calentando), y que los científicos están tratando de hacer lo que suelen hacer: tratar de comprender los fenómenos, en este caso, cómo es posible que aumente la superficie de hielo en un océano que incuestionablemente se está calentando. Ya hemos visto en el punto anterior que existen diversas explicaciones, pero es que además el artículo del Whasington Post cita explícitamente el artículo de Zhang al que me referí en el punto anterior.

A pesar de que Zhang dice que "I haven’t seen a clear explanation yet of why the winds have gotten stronger" (aun no he visto una explicación clara de por qué los vientos se han vuelto más fuertes), no cabe duda de que eventualmente lo sabrán... siempre y cuando sigan actuando como científicos en vez de conformarse con emitir elucubraciones iletradas y desinformadas como las que nos llegan desde ANECIL, que en su precipitación y fanatismo conspiranoico pretenden apuntalar sus delirios... con artículos que los desmienten. ¡FAIL!

El cuarto artículo es una perogrullada que no viene a aportar nada al discurso, a saber, que el punto más frío registrado en nuestro planeta está en la Antártida (registro de 2010). Más info aquí.

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